domingo, 16 de marzo de 2014

SE LO TENGO QUE DECIR



        “¡Se  lo tengo que decir!” El taconeo de Cristina, como elemento de percusión, empastaba con el saxo de un músico que tocaba en la calle a primera hora de la mañana. Le gustaban las improvisadas bandas sonoras cuando observaba la sombra propia y la de otros objetos plasmando diseños tan audaces como armoniosos en la piel de asfalto.
        “¡Se lo tengo que decir!”, pero...¿Qué debía comunicar? El recuerdo se había fugado, aunque el hecho de que las sombras del fondo de las iglesias hubieran salido despavoridas al enterarse de la noticia, no dejaba duda sobre la gravedad del asunto. 
        “¡Se lo tengo que decir!” Entonces cesó el golpeteo de sus zapatos. Cerró los ojos e imaginó un desierto nevado. Tan bello en su apariencia externa; tan abrasador al tacto como la situación que descartaba traer al presente.
Tenía claro hacia donde se dirigía pero…
       “¡Se lo tengo que decir!” Repitió sin percatarse de que sus manos sudorosas temblaban buscando la sinceridad en los bolsillos del abrigo.
        “¡Se lo tengo que decir! Por última vez trató  de vislumbrar el motivo de obligarse a trasmitir una situación que le causaba tanta inquietud. “No merece la pena darle más vueltas”, pensó llevando su atención a la cadencia del gemido que se desprendía del oscuro pigmento de unas notas de jazz  cada vez más lejanas. El miedo al desasosiego paralizó la acción de regresar a dejarle unas monedas, hasta que bloqueó al remordimiento y susurró: “¡Pero, vaya despiste. Este chico toca de maravilla! Mañana no lo olvidaré…”

Pilar Cárdenes Ramirez


48 comentarios:

  1. ¡Querida amiga Pilar! Cuánto me alegro de poder leerte después de este tiempo, que me imagino complejo para ti. Me ha sorprendido tanto tu vuelta que yo, que acabo de volver de un viaje de trabajo, me encuentro de golpe con un relato tan apasionante como lo que siempre escribes, tan ensoñador que envuelve al lector en un mundo de fantasía y realidad por entre unas calles estrechas y solitarias. La música, ese sonido triste y solitario de un saxo, hace recordar la obsesión en una pregunta que une con lazos irrompibles a autora y lector.
    Espero que te encuentres muy bien de salud y que me dejes leerte para aprender un poco de tus apasionantes y excelentes relatos.

    Un cariñoso abrazo, querida amiga Pilar.

    ResponderEliminar
  2. Bienvenida de nuevo, Pilar. Creí que habías abandonado el blog. La sorpresa ha sido grata para mi. Tus trabajos son excelentes. El de hoy lo bordaste. No es tan sencillo lograr involucrar al lector y conseguir que los personajes cobren vida. Los tuyos la poseen. Te felicito.
    Un abrazo y bienvenida de nuevo a este mundo virtual de las letras.
    Fina

    ResponderEliminar
  3. Ha sido sorprendente volverte a leer, ya te echaba de menos Pilar. Me alegro de tu vuelta, y además espectacular.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Qué bueno leerte nuevamente, te lo tengo que decir...
    Un fuerte abrazo.
    HD

    ResponderEliminar
  5. Por el amor de Diosssssssssssss

    Que emoción leerte, encontrarte nuevamente en cada una de tus letras, en esos relatos que nos envuelven y nos llevan hasta el mismo lugar donde fueron creados, tus sentimientos.
    Y aunque sé que no se me olvidará mañana, te lo tengo que decir:

    UN ABRAZOTE APRETADO, SENTIDO Y LARGOOOOOOOOO

    ResponderEliminar
  6. Mañana el músico recibirá sus monedas, no tendrás desasosiego que te distraiga porque ya se lo habrás dicho. Tardas en volver pero no pierdes un ápice de tu genialidad. Un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Ya sé que te lo han dicho... una, mil... da igual, bienvenida a la blogosfera, hacía mucho tiempo, demasiado... ¡en fin!, lo importante es que ya estás aquí...
    De las monedas... mañana volveremos a pasar y le dejaremos alguna extra, para que no pierda su bien hacer...

    ResponderEliminar
  8. Pues como todos, he recibido una grata sorpresa por esta vuelta tuya, Pilar. Y como solías hacerlo, lo haces trayendo un bonito relato debajo del brazo.
    Dice el refrán que no hay que dejar para mañana...
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  9. LO HAZ EXPRESADO MUY BIEN!!! EXCELENTE TEXTO.
    UN ABRAZO

    ResponderEliminar
  10. Querida Pilar, echaba de menos tus relatos. Me gusta como los tejes y sus desenlaces. Gracias por volver guapa. Besos

    ResponderEliminar
  11. Que no se despiste más.
    Bienvenida!!!

    Besos.

    ResponderEliminar
  12. Hola, Pilar.
    No olvides decírselo, le encantará escucharlo.

    Bienvenida, guapa.
    Un beso grandísimo.

    ResponderEliminar
  13. Qué bueno volver a leerte!!
    Y como siempre: Un bravo!! por tus escritos!!!

    Besosssss

    ResponderEliminar
  14. Un placer leerte de nuevo. Un hermoso texto.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  15. Pilar qué alegría saberte de vuelta, y ni más ni menos que olvidadiza . Un placer siempre. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  16. Buenísimo Relato entre esas dudas y temores...ese impas entre los taconeos y esa música nacida en la calle.
    ¡¡¡Gracias por estar siempre ahí!!! Eres un Encanto.
    Abrazos y Besines desde Asturies.

    ResponderEliminar
  17. Qué sorpresa, Pilar. Una delicia tenerte otra vez por aquí y, ¡a lo grande!
    Me ha gustado una barbaridad la cascada de imágenes y metáforas que usas para involucrar al lector en la ansiedad de la protagonista.
    Ojalá este relato no sea flor de un día…
    Un abrazo!

    ResponderEliminar
  18. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perdón por eliminar el comentario, fue sin querer, es que esta computadora anda rara. Acá te lo dejo Pilar:
      Me uno a este coro de bienvenida Pilar. Es bueno leerte, de nuevo. No nos dejes.
      La imagen del cuento es recurrente en nosotros, esa ansiedad, el querer admitir algo, decirlo, pero detenerse por vergüenza u olvido. Bueno, a mi me pasa lo del personaje, no digo a veces ciertas cosas que sería bueno decirlas.
      Abrazos.

      Eliminar
  19. Por un clavo se perdió una herradura... ¡Cuantas cosas se pueden perder por lo que parece una nimiedad¡ Tal vez el amor de una vida entera.
    Salu2.

    ResponderEliminar
  20. Cuando he leído lo del taconeo me he acordado de mi vecina que siempre hace ese ruido por eso le he puesto "la tacones" ja ja ja. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  21. Si sabremos de ello, quizás es timidez, o temor al ridículo, no sé, pero dejamos pasar lo bueno, a veces, sin darnos cuenta.
    Abrazos y gracias.

    ResponderEliminar
  22. Me encanta... Me deja pensando que será eso que le evoca y que le trae tanto desasosiego...

    Seguramente volverá... Y le dejará esas monedas si se atreve a enfrentarse con lo que le tiene que decir...

    Muchos besos.

    ResponderEliminar
  23. Pasa mucho. Cuando ocurre algo inesperado, como una canción en directo, en la calle, a menudo no sabemos responder a tiempo, aunque lo disfrutemos, como en este relato tan bien manejado.

    Salud

    ResponderEliminar
  24. El mañana puede esperar sobretodo con notas de un jazz

    Un saludo

    ResponderEliminar
  25. Cuando paseo por las calles de la capital lo hago especialmente por deleitarme con la música callejera y te comprendo muy bien porque yo suelo quedarme absorto.
    Besotes. Pilar.

    ResponderEliminar
  26. Muchísimas gracias a quienes tienen la gentileza de comentar. También a quienes lo hicieron durante esta larga ausencia, y a los nuevos seguidores.
    Cuento con muy poco tiempo, pero pasito a pasito voy pasando por vuestros blogs y continuaré con el mío en la medida de mis posibilidades.
    Un abrazo enorme!

    ResponderEliminar
  27. Se te echaba de menos! Me encanta volver a leerte! Y de paso te agradezco el comentario en mi blog..
    Tu relato,es extrañamente triste...no sé,me deja con esa sensación rara y extraña, pero,que llega al corazón..me gustó muchísimo!

    ResponderEliminar
  28. solo basta con decirlo, sin pensarlo una y otra vez, no perdamos el tiempo, sòlo,,,,me encantó tu blog,,,besos

    ResponderEliminar
  29. Me alegra tu vuelta, Pilar. Volver a leer tus relatos es un placer.
    Un abrazo entre notas de saxo.

    ResponderEliminar
  30. Deliciosamente musical...como para un blues...donde el saxo lleva la dirección. Grato leerte de nuevo. Carlos

    ResponderEliminar
  31. No conocía tu blog ni tu trabajo. De no haberte pasado por el mío http://elvahoenlosespejos.blogspot.com.es ,no hubiera tenido el placer de leerte.
    Por el momento, debido a problemas con blogger, no puedo seguirte yo a ti tampoco ni enlazar tu blog al mío, pero lo he anotado para visitarte cada vez que pueda y disfrutar de tus magníficos relatos.
    Me quedo con esas notas de saxo.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  32. Pilar yo juraria que había dejado un comentario en está entrada...pase a visitarte para ver que había de nuevo, y me he fijado que no está...
    bueno pues te decía que me encantan los músicos callejeros, creo que le ponen alma a las calles...siempre me paro a escuchar y a dejar unas monedas...
    nos hacen el paseo mas grato...y es de agradecer...
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  33. Gracias por tu comentario en mi blog. Me gustó el relato y la riqueza de sus palabras, con tu permiso seguiré volviendo por aquí.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

  34. Gracias por tu visita y tan amable comentario que me has regalado.
    Veo en tu blog la conjunción de texto y foto, aunque yo soy más de foto. Me gusta.

    Mañana no lo olvidaré, dice. No lo creo. Andamos siempre con prisas y lo importante siempre se relega.

    · Un saludo

    · CR · & · LMA ·


    ResponderEliminar
  35. Eso de dejar aparcadas cosas sin decir, es como no respirar en el campo abierto de la mejor primavera Un relato lleno de esperanza.
    Un abraciño,
    Rosa María Milleiro

    ResponderEliminar
  36. A veces hay cosas que no debemos dejar para después, son prioridad, como en este caso. El chico merece un reconocimiento por su talento.

    Abrazos.

    ResponderEliminar
  37. Gracias al comentario que me has hecho hoy te he conocido, he venido a visitarte y me he quedado por aquí para leerte con más detenimiento porque me ha interesado lo que escribes, espero que no te importe.

    ResponderEliminar
  38. Las cosas hay que decirlas, por eso el nombre de mi blog.
    Pase por aqui de casualidad, pero me quedo leyendote.
    Un gran abrazo, que estes muy bien

    ResponderEliminar
  39. Describiste la obsesión que a veces se remueve en los bolsillos, sin atreverse nunca a salir... Quizá mañana se lo diga, quizá mañana se anime a detenerse, aunque sea solo unos segundos y decirle, o devolverle de alguna manera el regalo de la música.

    Gracias por visitar mi planeta, vuelve allí siempre que quieras, porque siempre eres bienvenida :)

    Yo volveré por aquí seguro.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  40. Ojalá la música nos acompañara siempre, en la memoria y en los olvidos. Dicen que si no existiera, el alma la inventaría.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  41. *debí decírtelo
    ¿o es ahora cuando te lo digo?
    esos retazos imperecederos, sabor a música, despiste y olvidos ... van trazando el sendero y ahí eso, Pilar, que en un abrazo enorme resumo
    Un placer reencontrarte

    ResponderEliminar
  42. Pilar: ¡Bienvenida!
    Abrazos y a seguir compartiendo como siempre.
    Alicia

    ResponderEliminar
  43. Te doy la bienvenida como seguidora de mi blog, nos leemos.
    Salud
    Francesc Cornadó

    ResponderEliminar
  44. Son tantos los talentos que no son reconocidos, que dan pena.

    Saludos y gracias por tu comentario.

    ResponderEliminar
  45. ¡¡¡Gracias por tu Comentario lleno de cariño!!!
    ¡¡¡Gracias por estar siempre ahí!!!
    Abrazos y Besines.

    ResponderEliminar
  46. Me pareció oir esas notas hermosas de jazz.
    Lindo blog. Mis saludos.

    ResponderEliminar

Gracias por ayudarme a hilvanar :)