lunes, 16 de abril de 2018

RESUCITADA

Hoy descorro los visillos temblorosos del olvido. Esos velos con los que el tiempo sepultó algunas experiencias de mi niñez: fragancias, alegrías, música o juegos. También sucesos de familiares y amigos que no he vuelto a ver; algunos ya muertos y otros desaparecidos. Esta última palabra me rompe el corazón por las circunstancias en que dejé de ver a mi primo Sergio… Sin embargo, hoy haré un esfuerzo para sostenerme sobre la cuerda floja que es mi historia y la de mi familia en aquella España en blanco y negro.
Mi abuelo paterno, Don Cosme, enviudó joven y con nueve hijos que sacar adelante fruto de diez años de feliz matrimonio. Su esposa, mi abuela Doña Carmen, había sido una mujer hermosa, delicada, cultivada, amante de la equitación y heredera de una gran fortuna, así que después de la boda él se convirtió en la persona más influyente de la comarca.
Pero una mañana surgió la fatalidad: a mi abuela se le desbocó el caballo con el que había salido a pasear y cayó por un terraplén hasta el fondo de un barranco. La recogieron con un halito de vida que se fue apagando durante los siguientes días. Al fin, la sonrisa indefinible de sus labios quedó congelada y sus ojos clavados en la imagen de la Virgen del Carmen que habían colocado cerca de su cama.
Don Cosme, loco de desesperación, se tiró sobre ella suplicando que no lo abandonara y preguntando a Dios porqué lo castigaba de ese modo… A duras penas sus allegados lograron separarlo. Luego, vencido por la tragedia, se sentó en una esquina del dormitorio con la cabeza entre las manos. De ellas colgaba un trozo de encaje del camisón, arrancado en el forcejeo. Lo más conmovedor fue que de sus ojos ardientes no aflorase lágrima alguna que pusiera en entredicho su masculinidad. 
Los presentes trataron de darle consuelo, elogiando su entereza, mientras la noticia corría como la pólvora. De inmediato se presentaron las plañideras. Tan desgarradores eran los gritos que fueron invitadas a producirlos desde la calle.
Pilar Cárdenes
Así comienza el primer capítulo del primer relato de una recopilación que he publicado en Amazon con el título genérico: Ensayo de la Tontería

4 comentarios:

  1. Habrá que terminar de leerlo, he seguido el enlace y mi hija se encargará de todo. Abrazos Pilar

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    1. Ester, me alegra saber que te apetece continuar la lectura :)
      Un abrazo

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  2. Hola Pilar, el relato tiene un comienzo fantástico por la historia que parece interesante, y desde luego por tu forma de escribir tan esplendida y amena.
    Si se publica en papel me haré con él.
    Un abrazo.

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    1. Elda, me sacas los colores, pero me gusta que sea de tu agrado.
      Ya está publicado la versión en papel.
      Un abrazo.

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