viernes, 3 de febrero de 2017

DÉCADA

He creado un nuevo blog llamado “Década”. Recopilatorio de algunas entradas escritas durante el periodo 2007-2017. La mayoría con seudónimos. Pero el gusanillo bloguero que nos inoculan  en el instante mismo de la creación de la primera “bitácora”, nombre dado antes de esa etapa, me pincha para que también incluya nuevos posts, sin saber exactamente por donde me decantaré, sobre todo porque este medio anda de capa caída. Entonces..., será un blog botica, de todo un poco: relatos, opinión, música, reflexión, o cualquier tema que me apetezca en un determinado momento. Ya puse un primer relato.
Además, aprovecho la ocasión para invitarles a leer los primeros capítulos de mis novelas sin necesidad de salir del blog.

viernes, 23 de septiembre de 2016

METEMPSICOSIS: DEL MICRORRELATO A LA NOVELA


Hace algún tiempo me apeteció tener noticias del protagonista de Metempsicosis, un microrrelato que publiqué en el octubre del 2012 (enlace). Al principio no veía muy claro su mundo, pero, sin apenas darme cuenta, tomó las riendas y fue mostrándome sus venturas y desventuras, personajes, situaciones, reflexiones y lugares imaginarios que yo no podía prever de antemano, aunque me seducían causándome una enorme satisfacción. 
Poco falta para que esta novela (nouvelle) sin pretensiones salga a la luz. Y no puedo terminar este post sin expresar mi absoluto agradecimiento a Oteaba Auer, autora de la portada.

Pilar Cárdenes

2 de Octubre 2016,
A quien pueda interesar, la novela ya está publicada en Amazon en el siguiente enlace:

jueves, 4 de febrero de 2016

ME LLAMAN LOCO

Olvidé girar la llave cuando cerré la tienda para cuadrar las ventas del día. Al rato, no sé por qué, sentí la presión de una mirada. Levanté la vista y encontré a un hombre enjuto, de avanzada edad y vestido de mago que me observaba fijamente. Pese a estar cercanas las fiestas de carnaval, la barba blanca parecía natural. Le ofrecí la recaudación, consciente de que era un atraco. No contestó. Hice un barrido con la mirada, alrededor de la tienda, por si estaba siendo víctima de una estúpida broma.
          Al fin me contó  que había extraviado su mente y cabía la posibilidad de que la hubiera dejado en mi tienda. Le pregunté si se encontraba bien, pero muy ofendido respondió:
          —¿Me está usted tomando el pelo…? Mire usted, caballero, cuando desperté de la siesta me di cuenta de la pérdida. Estoy haciendo el mismo recorrido de esta mañana, y aquí fue el último lugar donde estuve antes de llegar a mi casa. ¿La ha visto usted, o alguno de sus empleados?
          Otra vez me quedé sin palabras. Tras un silencio interminable en que temí por mi vida, dio media vuelta, caminó tres pasos hacia la salida, se giró de nuevo hacia mi, y con mirada conciliadora me dijo:
         —Bueno… quizás la haya dejado en el trastero... no pretendo que pague usted mis despistes —esbozó una sonrisa—. Debo irme, pero por favor no le diga a nadie que me ha visto. Imagine que pensaría la gente si supiera que Dios ha perdido el juicio.
          De nuevo me quedé desconcertado; su mirada y la manera en que pronunció las últimas palabras me resultaron convincentes. Ahora me llaman loco.

© Pilar Cárdenes

jueves, 21 de enero de 2016

PREOCUPACIÓN

Poco a poco mis pensamientos se hicieron tan profundos, que llegaron a tener vida propia. Supe que me había metido en un lío; algunos se amotinaron, y yo estaba en minoría para impedir el avance gradual de convertirme en una de sus reflexiones. Es posible que mi realidad se difuminara en la existencia de otro pensamiento; no lo sé. Ahora me pregunto si alguna vez existí, o simplemente soy fruto de una ilustración.
© Pilar Cárdenes

Agradecimiento a Carmina Hernández
Cuadro 80x80: Concilio

miércoles, 6 de enero de 2016

PLANTAR UN LIBRO, ESCRIBIR UN HIJO Y...

Dionisio necesitaba llevar el recuerdo inventado hasta sus últimas consecuencias, y emprendió el Camino de Santiago. El cuarto día, bajo un sol de justicia, se abrió una zona de paisaje amplio y despejado donde divisó el árbol plantado por su bisabuelo después de procrear once hijos y escribir un relato de dos mil palabras; acto seguido le sobrevino un infarto que lo elevó al reino de los cielos.
          Dionisio se acercó al majestuoso ejemplar conteniendo el aliento. Durante horas recordó todos y cada uno de los detalles de su ancestro, mientras la suave brisa movía las ramas sin el  rumor de  las hojas. A punto estaba de fijar su sueño con el marchamo de la verdad cuando escuchó unas voces femeninas, cada vez más cercanas, que hablaban disparates:
          —Me encanta la línea de tu nuevo trabajo; especialmente ese del árbol solitario. Todavía tengo pendiente plantar el mío… A este paso, acabaré por escribir un hijo o plantar un libro…  Pero dime, ¿quién es el hombre del cuadro?
          —¿Qué hombre? —respondió la pintora escrutando el óleo, sin comprender la pregunta de su amiga que insistió en señalar una y otra vez el lugar donde se encontraba Dionisio.
 © Pilar Cárdenes

Agradecimiento a Mercedes Mariño Mirazo,
Cuadro139x80 (nueva obra)